¿Qué habría hecho Juanelo Turriano con los artefactos de Claude?
Qué buen nombre el de los artefactos de Claude, deberíamos usarlo para denominar a todas las apps creadas por la IA en lugar de por desarrolladores.
Coding an app is the new starting a podcast. Naval
Dicen que la necesidad agudiza el ingenio, así que me pregunto cómo habría sido el genio de Juanelo Turriano de haber podido disponer de una herramienta tan potente como los artefactos de Claude. ¿Habría sido más o menos creativo?
Y hablando de genialidades, es lo que me parece el nombre de artefactos, enhorabuena a Anthropic, ya que en estos mundos de la IA los nombres bien puestos no abundan mucho. Véase lo de GPT.
También me parece una genialidad cómo funcionan en sí mismos los artefactos. En mi trabajo habitual como profesor de IA para empresas es de las cosas que más disfruto enseñando y de las más agradecidas por la cara de asombro de los alumnos.
Volviendo a Juanelo, resulta que fue el creador del famoso artificio que servía para subir agua desde el rio Tajo hasta el Alcazar de Toledo. No creo que nunca lo descubramos, pero imagínate que el nombre artefacto de Claude estuviera inspirado en el artificio de Juanelo, sería una pasada,
Dicho esto, vamos con el asunto principal, cómo uso los artefactos y por qué recomiendo tanto usarlos.
Para mi los artefactos son una herramienta ideal para la simulación de sistemas complicados de entender. Por ejemplo, en el curso de robótica para pymes que estoy realizando ahora y donde a mi me toca explicar la parte de IA, uso los artefactos para crear simuladores del funcionamiento de robots.
Claude es perfectamente capaz de crear un simulador de un brazo robótico y mostrarte en el propio código que utiliza para su control, por ejemplo con una placa de Arduino. Te animo a probarlo. Dile que en un panel se muestre el robot, en otro lado los datos de funcionamiento y en el tercero el código con el que lo ha programado. Podrás ver en tiempo real cómo se ejecuta el código para cumplir con la función que le has pedido al robot.
Y esto es sólo el principio. Porque donde los artefactos se vuelven realmente interesantes es cuando empiezas a apilar complejidad encima de complejidad sin perder la capacidad de entender lo que está pasando.
En ese mismo curso he creado con Claude un simulador de pick and place, de esos que ves en cualquier línea de fabricación: el robot coge una pieza, la identifica, la clasifica y la coloca donde toca. En el artefacto puedes ver el movimiento, los datos del sensor, la lógica de decisión y el código que lo gobierna, todo al mismo tiempo, todo en una sola pantalla. Sin hardware. Sin instalaciones. Sin que nadie rompa nada en el proceso de aprendizaje.
Eso es exactamente lo que hacía Juanelo: construir sistemas complicados que funcionaban con una precisión que nadie más en su época podía imaginar. La diferencia es que él tardaba años y necesitaba mucha madera, metal, ruedas dentadas y el Tajo. Simular esto con un artefacto es cuestión de minutos, sólo necesitas una idea y un buen prompt.
Qué hace que un artefacto sea bueno
En este punto hay que insistir porque a la gente se le olvida rápido, la clave para obtener un buen artefacto está en el prompt. Claude puede construirte una maravilla o puede construirte algo mediocre, y la diferencia casi siempre está en cómo le describes lo que quieres.
Mi regla es esta: cuanto más preciso seas sobre la estructura visual, más útil será el resultado. No le digas “hazme un simulador de un robot”. Dile qué paneles quieres, qué datos deben aparecer, qué interacciones tiene que tener el usuario, qué nivel de detalle necesitas en el código. Trátalo como si le estuvieras dando un briefing a un ingeniero muy capaz que no tiene ni idea de tu contexto.
Si lo haces así, el artefacto deja de ser una simple demo del funcionamiento de algo para convertirse en una herramienta real de trabajo que te ayuda en la toma de decisiones.
Por qué recomiendo los artefactos para aprender
Hay un principio en pedagogía que dice que aprendes mejor cuando puedes manipular aquello que estudias. No solo leerlo, no solo verlo: tocarlo, romperlo, cambiar un parámetro y ver qué pasa.
Los artefactos hacen esto posible con sistemas que hasta ahora eran inaccesibles sin equipamiento específico, sin un presupuesto elevado o sin años de formación previa. Un alumno que nunca ha visto un PLC puede entender la lógica de control de un robot industrial en una tarde, si tiene el artefacto adecuado delante.
No es magia. Es ingeniería aplicada a la enseñanza. Que es, si lo piensas, lo que Juanelo también hacía: tomar algo que la gente consideraba imposible y convertirlo en algo que funcionaba y que resolvía problemas reales de la gente.
El artificio subía el agua del Tajo a la ciudad de Toledo. Los artefactos nos ayudan a subir la comprensión de lo que hacemos en nuestro trabajo.


